martes, 9 de septiembre de 2014

¿Starting Again?

Antes que nada, solo quiero hacer notar que no había escrito en los últimos meses debido a un proyecto en el que he estado trabajando con Vania, una amiga mía.

Muchas veces he pensado en comenzar desde cero algunos aspectos de mi vida. Es bastante difícil decir que quieres dejar una parte de tu vida detrás de ti y aún más complicado el realizarlo. Yo necesito una motivación tangible para realizar una acción por lo fácil que me es procrastinar, pero cuando me propongo "Voy a hacer esto cueste lo que cueste" lo hago, no importa lo difícil que me sea o la cantidad de tiempo que consuma de mi vida.

Recuerdo que hace unos meses estaba en preparatoria, y tenía miles de proyectos en grupos estudiantiles así como en la parte académica, fingiendo emprendedurismo social; pero al finalizar el bachillerato decidí que iba a mejorar en todos los ámbitos de mi vida, que iba a hacer ejercicio, entrar a alguna clase de dibujo, y que una a mejorar mi promedio en mi primer semestre de universidad, y pues, no sé que tan bien esté resultando eso.

Sí entré a clases de dibujo y también estaba haciendo ejercicio, pero por la semana del reto emprendedor detuve mis dos actividades y me enfermé de gripa, por lo que no he podido continuar con mis objetivos del semestre; no hablaré del reto emprendedor aquí porque le tengo preparada una entrada sólo hablando de eso.

Me verán más seguido escribiendo en estas páginas, el escribir es una pasión mía y ahora una responsabilidad.

Nos leemos mañana.

martes, 20 de mayo de 2014

100 días felices. Hecho.

¡Se terminaron!
¿De qué está hablando? ¿Qué le pasa?

Hace 3 meses, a principios de febrero, escribí una entrada bastante corta donde compartía mis pensamientos de este año así como los nuevos retos que iba a tomar. Uno de ellos era esta institución de #100happydays. Éste constaba en subir una foto al día de algo que te hizo feliz 100 días seguidos.

Estoy seguro de que como yo, muchos se sorprendieron al pensar en tener 100 días sin tristeza en sus vidas por el simple hecho de subir una foto al día, y sí, es poco probable. De hecho, yo no fui feliz los cien días, hubo algunos donde fui una persona realmente triste, enojada o con mucha mucha añoranza.

Mi forma de verlo fue: ¿Por qué no intentarlo? Claro, como yo no estaba convencido del hecho de ser feliz por tanto tiempo, cambié el reto a buscar 100 RAZONES para ser feliz. Y pues eso es más factible. Siempre encontrarás razones para sonreír en tu vida. Puede ser tan pequeña como un dulce, una salida con amigos, o tan grande como una fiesta.

Sí las conseguí. De hecho el día de ayer subí mi última foto del reto a Instagram, una muy mencionada selfie. Y pues no me quejo, tal vez no aprendí mucho de esto, pero me quedo con lo grato que me fue terminar el reto que me propuse. ¡Necesitas mucha constancia! Eso es lo más difícil de esto. Hay días en los que tuviste un rato tan ameno que se te olvida que debes tomar una foto y subirla a una red social porque te lo propusiste. Pasa. De hecho bastante seguido.

Probablemente mi Instagram vuelva a ser como antes, subiendo fotos que cuando las tomaba me decía en la cabeza "ésta es para Instagram", o tal vez deje de subir fotos por un tiempo. Quiero agradecer a todos los que le daban "Like" a mis fotos, a los que las veían y que me comentaban al respecto, hacen más simple el terminar algo y que te guste.

Los invito a intentar el reto, al menos intentarlo. Yo empecé el mío con 6 o 7 amigos a la par y fui el único que lo terminó. Dense la oportunidad de notar las cosas que los hacen felices en sus vidas. O si no, sólo para comprobar que sí puedes completar un reto.

Aquí puedes ver mis fotos.

Bases del reto:

http://100happydays.com

viernes, 16 de mayo de 2014

Perdón.

Quiero compartirte tres pensamientos a través de este medio. Yo sé que no me vas a leer, y puede que eso sea lo mejor, pero sólo quiero compartir mi sentir. Primero que nada, una disculpa por ser un adolescente con sus rabietas de niño. Sigo teniendo 18 años, y siempre seré un inmaduro a tus ojos. Con cierta razón, nunca podré ser más maduro que tú porque me doblas la edad y triplicas mi experiencia en el mundo. Hoy fui un tonto, pero tal vez no lo hice por nuestra breve conversación, lo hice por algunas conductas que me habían molestado a lo largo del año. El punto es que fui un estúpido que no pudo pensar por la fiebre del momento.

Imagínate que tú hubieras tenido a tu papá cuando tenías mi edad. Sé que él falleció cuando tú tenías una vida muy corta y que mi abuela te crió sin ayuda muy a su manera. Me gustaría que pensaras en el escenario donde él sí hubiera estado, y él te hubiera guiado por la vida. ¿No crees que tendrías conflictos con él simplemente por el hecho de como era él y como eres tú? No me atrevo a decir que conocí a mi abuelo, pero como lo describes él era un genio, una persona con una inteligencia superior, muy discreto y con muy poca habilidad social. Tú en cambio, eres muy inteligente, como él, pero una de las personas más sociales que conozco. Tu lema es "los amigos son más importantes que el dinero", y lo demuestras constantemente a la familia. ¿No crees que ustedes habrían chocado? No creo que me trates mal, pero sólo creo que te puede ser difícil comprenderme porque nunca estuviste en mi lugar. Eso no lo hace tu culpa, es mía ya que yo no facilito la situación en lo absoluto, crecí toda mi secundaria y preparatoria intentando esconder mis actividades y logros de ti ya que no te sorprenderían, no es como si fuera capitán del equipo de basketball.

He pensado varias veces (demasiadas, diría yo) en pedirles (a tí y a mi mamá) que me lleven con un psicólogo porque siento cómo me apañan mis sentimientos. Sé que no debería sentirme así porque mis problemas no son nada en comparación a los del mundo, pero mis micro-problemas me han afectado más que de costumbre desde noviembre del año pasado, y cada vez noto que la mayoría de ellos empiezan en mi casa, contigo. Quiero ir al psicólogo porque no quiero dejar de quererte. Eres mi padre y por una magia que no logro comprender tenemos una mayor conexión que con cualquier otra persona en el mundo. Sé que los conflictos como los de hoy deben pasar para formarme como persona, pero me duele no encontrar la confianza en ti para resolverlos de manera directa. Heme aquí, escribiéndote en este blog que tú ni siquiera sabes que poseo, buscando la manera de pedirte perdón sin enfrentarme a tu persona.

Tú impones respeto. Más que cualquier persona que yo conozco. Pero he empezado a sentir esa imposición más como un miedo, me asusta platicar contigo por lo imponente que eres, por los logros que tienes y por el carácter inmenso que posees. No sé qué hacer, tengo 18 años y estoy en conflicto con el mundo. ¿Acaso todos pasamos por eso?

Te quiero y espero que puedas perdonar a la pequeña persona que escribió esto.

jueves, 10 de abril de 2014

El conejo de la Luna. (Al estilo Velasco)

Hace mucho tiempo, aún antes de que los humanos existieran, los animales tenían la habilidad del habla y podían comunicarse entre ellos. Estos vivían en armonía en los bosques y praderas del planeta, con frutos en abundancia gracias a las lluvias que eran constantes en aquella Tierra.

Pero por causas desconocidas, unos meses después la abundancia terminó; los árboles y la pastura se tornaron amarillentos, y los ríos comenzaron a secarse. Después de unas semanas de escasez, los animales decidieron hacer un consenso para hablar de la situación. El punto de reunión sería la sabana y el encuentro tomaría lugar a la media noche.

Un animal de cada especie fue al punto de encuentro. Encendieron una fogata, y comenzaron a platicar de los problemas que tenían. El lobo y el perro, al observar que contaban con una Luna llena esa noche, decidieron aullar. Aullaron tan fuerte que la Luna les contestó el llamado.

Todos los animales se encontraban a la expectativa. El lobo, que había iniciado la conversación, le imploró a la Luna que le diera fin a esta sequía que estaba terminando con la vida del nuevo planeta.

La Luna aceptó ayudar a los animales a cambio de un sacrificio voluntario. Debía ser esa misma noche en la fogata que habían encendido anteriormente. Todos los animales entraron en pánico y se negaron a saltar a la fogata y perder sus vidas. Sólo el conejo tuvo la suficiente valentía para ver por los demás animales y rápidamente corrió hacia la fogata sin pensarlo dos veces. El conejo ardió y se desvaneció en un instante.

Los animales se quedaron impactados por la valentía del conejo, y voltearon al mismo tiempo hacia el cielo y pudieron observar en la Luna la silueta de la liebre. Desde ese momento, por la impresión, los animales no pudieron volver a expresarse con palabras y quedaron con sus balidos, ladridos y maullidos.

La sequía terminó y la figura del conejo, como recompensa por su valentía, quedó proyectada en la Luna por el resto de la eternidad.

jueves, 3 de abril de 2014

A veces te extraño.

A veces te extraño, olvido lo que ha pasado
y me encuentro perdido en una nube de recuerdos
que con el tiempo habíamos creado
una zona de confort que tanto he disfrutado.

A veces te extraño, y he llegado a sentir que
aunque no sepa lo que lograré con mis acciones
llegará el momento donde nuestra amistad
regrese a lo que era antes, un fuerte, una guarida, un bastión.

A veces te extraño, te lo escribo en inglés y francés también
como aquellas largas conversaciones
que terminaban en una risa, una ofensa o en un comentario inadecuado
donde la franqueza encontraba su hogar.

A veces te extraño, y aunque el silencio sea largo
sé que no será rotundo
que, como todo, tendrá sus altibajos
y me encontraré con el momento preciso para terminarlo.

A veces te extraño, pero otras veces recuerdo mis razones
razones que, tú conoces, tú sientes y tú respetas
yo con mis acciones intento demostrarte que respeto tus decisiones
y las de las personas a tu alrededor.

A veces te extraño, y por eso he continuado con mi silencio
que será terminado cuando llegue el momento adecuado.