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sábado, 6 de junio de 2015

Recuerdo De Una Dama Admirable.

Para responder a la pregunta "¿Qué es la muerte?", se dice que es cuando la vida llega a su fin. "¿Entonces qué es la vida?"; surge otra pregunta, una que no es tan sencilla de responder. Yo diría que la vida es un breve momento en el que nosotros tenemos la oportunidad de compartir con otros experiencias en este planeta llamado Tierra.

El día 4 de junio de 2015, mi única tía consanguínea, hermana de mi mamá, falleció por causas desconocidas. La noticia nos llegó en la mañana, yo estaba preparándome para ir a tomar clases, y escuché a mis perras aullar, cosa que no sucede muy a menudo (Llámenme loco, desaprueben esa última línea, que tal vez fue mera coincidencia). Salgo de la regadera y mi papá me da la noticia, que en ese momento no pude comprender, y me pidió que abrazara a mi mamá. Lo hice, aún sin tener en claro lo que había sucedido.

Salimos sin pensarlo a la ciudad de Tepic, donde todo sucedió, para reunirnos con el resto de mi familia, y poder velar a mi tía de manera correcta.

"Siempre hizo extraordinarias hasta las cosas simples"

Esta fue la frase que nos acompañó durante todas las ceremonias. Se rezaron rosarios, se cantaron baladas scout, se lloró y se acompañó a los restos terrenales de mi tía durante todo el día, toda la noche, y la mañana siguiente. Más de 200 personas de alrededor de toda la república se reunieron para poder decirle adiós por una última vez a ella, para mostrarle su apoyo a toda mi familia y para ponerse al servicio de mis abuelos.

Por más de 10 años, mi familia materna (que cuenta con muchos problemas de todo tipo, social, económico, de salud, etc) había sido guiada por ella, y ahora la situación obliga a todos a cambiar para poder seguir viviendo de manera adecuada.

Yo con mi tía-madrina, siento que teníamos una relación muy sana. No recuerdo haber tenido una pelea con ella, nuestras últimas palabras y acciones estuvieron llenas de amor. Me queda pedirle que siga guiando a la familia, que no abandone a sus amigas, y darle las gracias por la sonrisa eterna que permanecía en su rostro aún en los tiempos más difíciles. Ahora que ya no está, no me queda más que decirle un sentido "hasta luego", y seguir viviendo mi vida al máximo, como ella siempre lo dijo, lo quizo y lo hizo.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Mi carta de Navidad.

¡Feliz Navidad a todos los que lean este blog! Espero que tengan unas bonitas fiestas rodeados de personas queridas y apreciadas. Que el espíritu navideño nos deje buenas vibras. Yo espero seguir por aquí mucho más tiempo compartiendo mis opiniones al aire, esperando que alguna vez algún alma me lea, o no. Quiero compartirles uno de mis "villancicos" favoritos por mensaje, melodía y artista, abajo encontrarán la interpretación de Lea Michele (Glee Cast) de la canción I'll Be Home For Christmas acompañada de mi carta navideña. ¡Nos leemos pronto!

Querido Niño Dios (Porque el Santa Claus con vestimentas rojas y sobrepeso es propiedad de Coca Cola):
Quiero darte las gracias por este año que estuvo lleno de muchas experiencias y diferentes tipos de emociones, muchos amigos, eventos y familiares alrededor de mi.
Mi papá insiste en que cuelgue esta carta en el árbol como si todavía tuviera 7 u 8 años, yo creo que el romanticismo en esa clase de acciones, pasa a ser un no fanatismo, pero a una acción con un toque de broma. No soy muy "fan" de esto, por lo que mi faceta rebelde no me ha permitido ceder y poner una carta en el árbol.
No te pediré nada, el año pasado funcionó  muy bien eso, todo lo que hice funcionó bien, y me alegra de sobremanera. Espero poder seguir encontrando maneras de hacer las cosas que me gustan sin tener las trabas que implican el vivir en una casa que se rige en cuanto a las normas y maneras de pensar de una persona diferente a ti, en mi caso son las de mi papá.
¡Feliz cumpleaños/nacimiento!

Dream Big.

 

viernes, 16 de mayo de 2014

Perdón.

Quiero compartirte tres pensamientos a través de este medio. Yo sé que no me vas a leer, y puede que eso sea lo mejor, pero sólo quiero compartir mi sentir. Primero que nada, una disculpa por ser un adolescente con sus rabietas de niño. Sigo teniendo 18 años, y siempre seré un inmaduro a tus ojos. Con cierta razón, nunca podré ser más maduro que tú porque me doblas la edad y triplicas mi experiencia en el mundo. Hoy fui un tonto, pero tal vez no lo hice por nuestra breve conversación, lo hice por algunas conductas que me habían molestado a lo largo del año. El punto es que fui un estúpido que no pudo pensar por la fiebre del momento.

Imagínate que tú hubieras tenido a tu papá cuando tenías mi edad. Sé que él falleció cuando tú tenías una vida muy corta y que mi abuela te crió sin ayuda muy a su manera. Me gustaría que pensaras en el escenario donde él sí hubiera estado, y él te hubiera guiado por la vida. ¿No crees que tendrías conflictos con él simplemente por el hecho de como era él y como eres tú? No me atrevo a decir que conocí a mi abuelo, pero como lo describes él era un genio, una persona con una inteligencia superior, muy discreto y con muy poca habilidad social. Tú en cambio, eres muy inteligente, como él, pero una de las personas más sociales que conozco. Tu lema es "los amigos son más importantes que el dinero", y lo demuestras constantemente a la familia. ¿No crees que ustedes habrían chocado? No creo que me trates mal, pero sólo creo que te puede ser difícil comprenderme porque nunca estuviste en mi lugar. Eso no lo hace tu culpa, es mía ya que yo no facilito la situación en lo absoluto, crecí toda mi secundaria y preparatoria intentando esconder mis actividades y logros de ti ya que no te sorprenderían, no es como si fuera capitán del equipo de basketball.

He pensado varias veces (demasiadas, diría yo) en pedirles (a tí y a mi mamá) que me lleven con un psicólogo porque siento cómo me apañan mis sentimientos. Sé que no debería sentirme así porque mis problemas no son nada en comparación a los del mundo, pero mis micro-problemas me han afectado más que de costumbre desde noviembre del año pasado, y cada vez noto que la mayoría de ellos empiezan en mi casa, contigo. Quiero ir al psicólogo porque no quiero dejar de quererte. Eres mi padre y por una magia que no logro comprender tenemos una mayor conexión que con cualquier otra persona en el mundo. Sé que los conflictos como los de hoy deben pasar para formarme como persona, pero me duele no encontrar la confianza en ti para resolverlos de manera directa. Heme aquí, escribiéndote en este blog que tú ni siquiera sabes que poseo, buscando la manera de pedirte perdón sin enfrentarme a tu persona.

Tú impones respeto. Más que cualquier persona que yo conozco. Pero he empezado a sentir esa imposición más como un miedo, me asusta platicar contigo por lo imponente que eres, por los logros que tienes y por el carácter inmenso que posees. No sé qué hacer, tengo 18 años y estoy en conflicto con el mundo. ¿Acaso todos pasamos por eso?

Te quiero y espero que puedas perdonar a la pequeña persona que escribió esto.

jueves, 10 de abril de 2014

El conejo de la Luna. (Al estilo Velasco)

Hace mucho tiempo, aún antes de que los humanos existieran, los animales tenían la habilidad del habla y podían comunicarse entre ellos. Estos vivían en armonía en los bosques y praderas del planeta, con frutos en abundancia gracias a las lluvias que eran constantes en aquella Tierra.

Pero por causas desconocidas, unos meses después la abundancia terminó; los árboles y la pastura se tornaron amarillentos, y los ríos comenzaron a secarse. Después de unas semanas de escasez, los animales decidieron hacer un consenso para hablar de la situación. El punto de reunión sería la sabana y el encuentro tomaría lugar a la media noche.

Un animal de cada especie fue al punto de encuentro. Encendieron una fogata, y comenzaron a platicar de los problemas que tenían. El lobo y el perro, al observar que contaban con una Luna llena esa noche, decidieron aullar. Aullaron tan fuerte que la Luna les contestó el llamado.

Todos los animales se encontraban a la expectativa. El lobo, que había iniciado la conversación, le imploró a la Luna que le diera fin a esta sequía que estaba terminando con la vida del nuevo planeta.

La Luna aceptó ayudar a los animales a cambio de un sacrificio voluntario. Debía ser esa misma noche en la fogata que habían encendido anteriormente. Todos los animales entraron en pánico y se negaron a saltar a la fogata y perder sus vidas. Sólo el conejo tuvo la suficiente valentía para ver por los demás animales y rápidamente corrió hacia la fogata sin pensarlo dos veces. El conejo ardió y se desvaneció en un instante.

Los animales se quedaron impactados por la valentía del conejo, y voltearon al mismo tiempo hacia el cielo y pudieron observar en la Luna la silueta de la liebre. Desde ese momento, por la impresión, los animales no pudieron volver a expresarse con palabras y quedaron con sus balidos, ladridos y maullidos.

La sequía terminó y la figura del conejo, como recompensa por su valentía, quedó proyectada en la Luna por el resto de la eternidad.